Esta semana toca otra receta de Comiditas, de Anteojito. Creo que eso se debe a que para muchas de nosotras estos fueron nuestros primeros pasos en la cocina solas.
Antes de esta receta me acuerdo de hacer unas galletitas con mi abuela, a ojo, cortadas con una copita de coñac. Es que antes no había 400.000 formas de cortantes para galletitas.
Y las que me acuerdo haber hecho sola, son estas, que están en la primer página de mi cuadernito de recetas.
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| Ingredientes olvidados en las recetas modernas: blancaflor y nesquik! Siempre había en casa. Bicarbonato y cacao amargo son sinónimo de cocina moderna... |
En casa comprábamos la Anteojito para las fechas patrias, para así recortar a los próceres o hacer las redacciones y clases especiales sobre el tema.
Pero durante el 86 Anteojito editó el Diccionario Larousse y luego la Historia Universal, y mi abuelo nos la compraba para que tuviésemos la colección completa. Así junté muchas recetas de Comiditas.
Ya para ese entonces me las ingeniaba sola en la cocina, excepto para prender el horno. A los 11 no me daba miedo quemarme con la asadera, así que la única ayuda que requería era precalentar el horno, y después la cocina era toda mía!
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| Para mis manos, más grandes que las de una nena de 11 años a mediados de los 80, este bollo me pareció chico, pero resultó ser bastante rendidor. Para los ojos, me modernicé: pico liso de manga pastelera en lugar de pajita de McDonald's, para la boca seguí con el cuchillito. |
De tantas recetas, esta era nuestra preferida, para merendar mientras hacíamos la tarea. Los Negritos, galletitas rellenas con una tapita calada. Pero para mí, con ese nombre, no podían ser simplemente caladas... entonces me las ingenie para hacer "negritos". Con la ayuda de una pajita de McDonald's (recién llegado a la Argentina) y un cuchillito con poco filo, mi calado se transformaba en carita: con la pajita (más ancha que las clásicas) hacía los ojos y con el cuchillo la boca. Es verdad que me llevaba mucho trabajo, pero a mí me divertía un montón, y no me las podía imaginar de otra manera.
Me pasaba algo similar con las Sonrisas... nunca entendí porque, con ese nombre, el calado eran unos rombitos, y no una sonrisa... finalmente los fabricantes deben haber pensado lo mismo que yo, porque hoy, después de muchísimos años, las sonrisas tienen cara!
Sin más historias y preámbulo, les dejo la receta, según mis apuntes de mediados de los 80.
Negritos
Mezcla sobre la mesa: 2 cucharadas de manteca, 2 cucharadas de azúcar, 2 cucharadas de cacao, 2 cucharadas de agua y 1/2 taza de harina leudante. Con todo ello debes formar un bollo. Y parece que lo que sigue ya me parecía una obviedad en ese entonces, porque no lo tengo anotado: precalentar el horno a 180°C, dejar reposar la masa en heladera por lo menos 1 hora, estirar en superficie enharinada y cortar las galletitas, que luego hornearemos aproximadamente 10 minutos.
Glasé real: Coloca en un bol la clara, el jugo de medio limón, más toda el azúcar impalpable que pueda absorber, hasta obtener una pasta espesa. Entonces, cuando las galletitas estén frías, toma una galletita lisa, úntala con el glasé real y tápala con una galletita calada.
En este punto hago otra aclaración del recuerdo: estas eran nuestras galletitas favoritas porque mis hermanos y yo somos fanáticos del chocolate y limón, pero siempre tenía problemas con el glasé: si era muy líquido, se escurría muy rápido, si era muy espeso se solidificaba mucho... esta vez, con más experiencia, usé esta
crema de limón y quedaron buenísimas!
Ya para terminar, les cuento que se amplía la lista de colaboradores para nuestro homenaje a la querida Blanca Cotta.
A las que ya éramos, se suman: